26 de junio de 2019

El Hombre del Cromagnon

El presentador del bar toma lo que queda de un micrófono, lo golpea un par de veces y con tono de presentador de putero, anuncia: “con más pinta de borrachos que de drogadictos ¡Le damos la más cordial bienvenida al Hombre del Cromagnon!

Se abre la cortina roja con mucho hielo seco de por medio. El predecesor del homo sapiens da un paso sobre la duela y se asoma, desde la profundidad de las cavernas, rupestre en su forma de tocar, poco fino con las cuerdas del bajo eléctrico, lo conecta, en ese amplificador “Crate” lleno de moho. Después hace su aparición el disruptor de la estética occidental, afilado e insolente, no sabe si esta noche tocará la guitarra o la batería, tambaleante, se sienta en un tronco que sirve de banco y pone su pie en el bombo.

El público anonadado los observa, la multitud se vuelve una, impávida ante su imperfección, frente a sus pliegues y deformaciones.

“Cromi” (Hombre del Cromagnon de cariño) se acerca al micrófono y dice (en lenguaje poco articulado): "Bienvenidos, somos los Cromi Stones"... toca un Fa, luego un Do, cierra con un La. Las notas más crudas creadas por alguien que apenas domina el uso del pulgar.
Su compañero, al que apodan “el FEO” intenta cachar en el "uno" porque según se comió “un ajo” antes de subirse, otros dicen que lo vieron echarse un toque, mientras que muchos aseguran que eso de las drogas es ficción, que simplemente lo inventa para conservar su fachita.
Su novia, la que se rapa por diversión, va llegando después de recuperarse de la cirugía láser en la que le corrigieron 10 dioptrías. Ella creía que tenía un portento, era casi ciega, pero ya no lo es. FEO le lanza miradas y ella no lo reconoce entre de los platillos rotos y el banco de tronco que Cromi talló con sus manos, esas que se niegan a la evolución, que se aferran a La Era de Piedra, con las uñas llenas de tejido muerto.
Terminan su primer acto en un ambiente ensordecedor, los cables se entrelazan en los pies descalzos de Cromi, quien con su túnica de mamut, da las gracias mientras golpea su pecho recordando a sus ancestros. FEO cae rendido, él solo ve luces y a su novia diciéndole: "Se acabó, no sabía que eras tan FEO"...

FEO rompe en llanto, se levanta y ve su reflejo en el plástico del bombo, queda perplejo, apenas se da cuenta que lo que escucha es verdad. Cromi se acerca, lo abraza y lo saca del escenario como si hubiera recogido un trapo.

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El telón se cierra y apagan la luz.

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