El presentador del bar toma lo
que queda de un micrófono, lo golpea un par de veces y con tono
de presentador de putero, anuncia: “con más pinta de borrachos que de drogadictos
¡Le damos la más cordial bienvenida al Hombre del Cromagnon!
Se abre la cortina roja con mucho hielo seco de por medio. El predecesor del homo sapiens da un paso sobre la duela y se asoma, desde la profundidad de las cavernas, rupestre en su forma de tocar, poco fino con las cuerdas del bajo eléctrico, lo conecta, en ese amplificador “Crate” lleno de moho. Después hace su aparición el disruptor de la estética occidental, afilado e insolente, no sabe si esta noche tocará la guitarra o la batería, tambaleante, se sienta en un tronco que sirve de banco y pone su pie en el bombo.
El público anonadado los observa, la multitud se vuelve una, impávida ante su imperfección, frente a sus pliegues y deformaciones.
“Cromi” (Hombre del Cromagnon de cariño) se acerca al micrófono y dice (en lenguaje poco articulado): "Bienvenidos, somos los Cromi Stones"... toca un Fa, luego un Do, cierra con un La. Las notas más crudas creadas por alguien que apenas domina el uso del pulgar.
Su compañero, al que apodan “el
FEO” intenta cachar en el "uno" porque según se comió “un ajo” antes
de subirse, otros dicen que lo vieron echarse un toque, mientras que muchos
aseguran que eso de las drogas es ficción, que simplemente lo inventa para
conservar su fachita.
Su novia, la que se rapa por
diversión, va llegando después de recuperarse de la cirugía láser en la que le
corrigieron 10 dioptrías. Ella creía que tenía un portento, era casi
ciega, pero ya no lo es. FEO le lanza miradas y ella no lo reconoce entre
de los platillos rotos y el banco de tronco que Cromi talló con sus manos, esas
que se niegan a la evolución, que se aferran a La Era de Piedra, con las uñas
llenas de tejido muerto.
Terminan su primer acto en un
ambiente ensordecedor, los cables se entrelazan en los pies descalzos de Cromi,
quien con su túnica de mamut, da las gracias mientras golpea su pecho
recordando a sus ancestros. FEO cae rendido, él solo ve luces y a su novia
diciéndole: "Se acabó, no sabía que eras tan FEO"...
FEO rompe en llanto, se levanta y ve su reflejo en el plástico del bombo, queda perplejo, apenas se da cuenta que lo que escucha es verdad. Cromi se acerca, lo abraza y lo saca del escenario como si hubiera recogido un trapo.
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El telón se cierra y apagan la
luz.

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