Hace casi 3 años participé con algunos vecinos en el proceso de elección para el consejo de participación ciudadana de la 4ª sección de lomas verdes. Nuestras propuestas de campaña eran concretas y hasta cierto punto sencillas porque conocemos perfectamente la zona; Mayor seguridad y mejoramiento de espacios públicos.
Al inscribir la planilla 1, nunca imaginamos que pondríamos en predicamento a los actuales miembros del COPACI. Socorro Ibarra, mejor conocida como la señora “Soco”, lleva más de 10 años “dirigiendo” el destino del fraccionamiento.
Nos metimos en terrenos que ya tenían dueño y los ataques no se hicieron esperar, padeciendo los estragos de alguien que se aferra al poder, lo más irónico es que nos estábamos jugando puestos honorarios, de ahí la pregunta, ¿por qué defender a capa y espada algo que no tiene beneficios económicos?
Fue la semana más intensa que haya tenido, dejé mis actividades, mi trabajo, me apasioné y creí que podríamos generar un cambio, pecamos de inocencia e inexperiencia. Descubrimos que la política tiene en la ambición su único límite.
En pocos días recibimos los embates de la guerra sucia, nos llamaron drogadictos y aseguraban que íbamos a quitar la seguridad del fraccionamiento, que realizaríamos conciertos de rock todos los fines de semana en el jardín comunal, que construiríamos canchas de tenis y que éstas serían patrocinadas por la Bacardí.
Todos los argumentos parecían haber salido de un manual de difamación e insultaban la inteligencia. Los Consejos de Participación Ciudadana son enlaces entre las colonias y el municipio, con algo de sentido común aquel que recibía el rumor podría descifrar que se trataban de mentiras, ya que cualquier propuesta debe ser avalada por una autoridad, pero la ignorancia pudo más que las propuestas.
Cabe señalar que hicimos campaña “tocapuertas” (de casa en casa) y tuvimos oportunidad de recopilar las calumnias de viva voz, incluso con la oportunidad de neutralizarlas. En la mayoría de los casos los vecinos escuchaban atentamente, y en muchos otros, recibíamos el repudio y desaprobación hacia la señora “Soco”. Durante los recorridos nos enteramos que la policía municipal promovió el voto a favor de la planilla 2, y también vimos con tristeza que toda nuestra propaganda era removida de la noche a la mañana.
El día de la elección, el Club de Leones “no prestó” sus instalaciones para colocar la casilla y se nos “sugirió” instalarla en una casa con distintivos a favor de “la planilla oficial”, nos negamos rotundamente y la casilla se improvisó en la calle. Con lujo de cinismo, los simpatizantes de la planilla 2 promovían el voto a unos metros de las urnas, y los mismos representantes de la mesa señalaban el “2” al momento de entregar las boletas.
Vivimos una jornada inusitada, las filas superaron la asistencia a comicios oficiales, pero las viejas mañas nos superaron y sucumbimos por más de 100 votos.
Como ciudadanos libres encabezamos un movimiento digno y honesto, sin caer en provocaciones, jamás nos enganchamos en los ataques y propinamos una lección a quien se sentía seguro en su puesto. Aun cuando nos vimos derrotados, tuvimos la virtud de conocer y saber que existe gente inconforme, gente que todavía cree y está dispuesta a participar por el cambio.
Si esto ocurrió en una comunidad de mil casas, imaginemos lo que vive México hoy, reflexionemos que los males van creciendo de adentro hacia fuera y que el cambio radica en nosotros mismos, en la voluntad y en las ganas de participar.
México puede ser el lugar que todos queremos si nos hacemos conscientes del poder de nuestro voto.
Miembro de Planilla 1, participante activo en Noviembre de 2009.
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