12 de octubre de 2009

Atribuciones fantásticas

Siempre me he mostrado escéptico con aquellos que aseguran poseer talentos que jamás alcanzarán. Como seres humanos, nuestra mezcla genética nos dotó o fastidió con alguna habilidad, para bien o para mal; cada quien debería saber para qué le alcanzan sus capacidades en la vida.

Recuerdo uno a uno, conocidos de la universidad que terminaron la carrera solo por cumplir con la tarea, personas que en la actualidad se dedican a otra cosa o que su nivel los ubicó como simples operadores de máquina, evidenciando la falta de vocación que mostraban desde el aula. Sé que no es fácil abrirse camino, y que existen factores que influyen en la toma de decisiones: necesidad, comodidad, hartazgo, la familia, el amor, un culito, un hijo no deseado, un berrinche, un mal viaje, o simplemente aceptar de manera tardía que "eso no era lo suyo", lo cual ordena relativamente el cosmos y libera esa energía mal habida.

¿Cuántas vidas se hubieran "corregido" si la lucidez hubiera llegado oportunamente? ¿O será que se trataba de un simple acto de honestidad? ¿Cuánto habrían ahorrado sus padres de haber pagado un examen de aptitudes? ¿Por qué los chinos siempre ganan en clavados? ¿Puede alguien repetirse tanto una mentira hasta creérsela?

Lamentablemente, existen individuos que han hecho personajes de sí mismos, escudados en sus interesantes perfiles públicos, donde las fotografías y textos exponen cualquier cantidad de falacias, mismas que funcionan como anzuelo para reclutar mentes débiles, que a su vez, alimentan sus distorsionados egos. Este círculo infeccioso llega a su clímax cuando se proclaman creativos, maestros del debraye, artistas alternativos, e incluso pueden engañar al espejo hasta creerse bien parecidos.

Aún sabiendo que su carisma es superado por los chistes del peor comediante y que su vida es un fraude, esta especie deambula por ahí creando sus propios canales de comunicación, como picaflores, "deformando mentes", plagiando estilos, conductas y fórmulas probadas; construyendo mundos bizarros en los que ellos mismos se subordinan; viviendo a través de otros (porque son incapaces de actuar solos), luchando por construirse un criterio (mismo que ya deberían tener forjado), asociándose con gente valiosa para ser alguien y reunir el valor que los catapulte a la realidad. Ya lo dicen los Tigres del norte en su tema Jefe de jefes: "Sin talento no busques grandeza, porque nunca la vas a tener".

Invito a todos ellos a quitarse la máscara, acéptense tal cual son, no pasa nada, creo que ganarían más adeptos sin tener que fingir todos los días; canalicen todo ese "potencial creativo" en conductas más netas. La vida no termina cuando se entierran las fantasías, sino cuando comienza a respirar el verdadero yo.

Apesta

Dicen que soy un pintor mediocre. Nunca seguí las reglas. No pienso, solo improviso. La inspiración me parece un término absurdo. Siempre me...