14 de diciembre de 2009

El joven cabeza de arte














Corría la mitad del año 2005 cuando padecí la fiebre myspace; mayspéis, mayespéis, máispeis como dicen los más letrados, aquellos que apoyan al mílan y al líverpool influenciados por el brillante Christian Martinoli; quizá en un golpe de suerte conocieron a mi hermano en su primera gran peda, cuando con voz jadeada y puberta repetía: Miren, estoy meando como mánguera de bómbero, la mánguera del bómbero.

En apariencia era el medio perfecto para desenterrar la música de los bellacos, grupo que alguna vez dominara la escena underground de lomas verdes (1999-2001) y que gracias a mi avidez musical se había integrado nuevamente al dominio público. Y cómo no entusiasmarme, si diario recibía peticiones de amistad, algo que nunca sucede en la vida real, o a poco vamos por la calle saludando y diciendo gracias por el adderezo (para ponerle chispa y sello propio a la conversación), no señor, pero así es el internet de vasto y bondadoso. En esa época conocí infinidad de grupos, chavas bien alivianadas (unas que se veían bien buenas gracias a la socorrida toma desde arriba, ese encuadre mágico que mata la gordura y los defectos), artistas de todos niveles y hartos fanseses de ocasión.

Bellacos subía como la espuma, espesa como la del mar de caletilla: natosa, sustanciosa, llena de parásitos y protozoarios. Quien iba a pensar que en ese tenor iba a llegar la luz, la catapulta, el transbordador que nos llevaría directo al estrellato. Que Live 8 ni que madres, esto si era en serio, y además por una hermosa causa, los niños de la calle, esas criaturas que limpian nuestros parabrisas sin esperar nada a cambio.

Música por la calle, 100 bandas, 10 escenarios, lo mejor del rock independiente

La convocatoria provenía de la dirección: www.myspace.com/colectivomexico. ¿Colectivo? como se llamaba al transporte público del área metropolitana en décadas pasadas, eso es asertividad chingá, la misma que probablemente definió al calendario azteca como foto de profile, puro amor a México, a huevo, con ese precedente dije ¡ya chingamos! ¡ya tenemos carretera! ¡hasta nunca venta de boletos para tocar!¡hasta nunca concursos fraudulentos de Sinahí Pantoja!¡Hasta nunca bares apestosos donde lo último que importa es la calidad de las bandas!¡Hasta nunca!

Seguramente Luis de Llano estaba detrás de esto, un pez gordo de la industria, algún visor de Gustavo Santaolalla, un cazatalentos de discos Denver o la mismísima Mary Boquitas queriéndose redimir con el público citadino. Para tristeza de algunos, no era ninguna de estas figuras, sino un chavo soñador como tú, como yo, como cualquier mente inquieta con una idea entre manos. Se autodenominaba "joven cabeza de arte", Art Head pa´ los cuates, derroche de buena onda y talento cobijado en tracks de distintas calidades que presumía haber grabado en su casa, con sus propias "manitas".

Los días transcurrieron con enormes expectativas, momentos de esperanza, ilusión y credulidad enganchaban y emocionaban a las bandas que de manera azarosa se topaban con el desmadrito. La seguridad con que Art head difundía el acontecimiento, me involucró en la publicidad casi al 100%, el supuesto patrocinio de la Sedesol y de algunas marcas importantes, me motivaron a diseñar el cartel oficial, que posiblemente sea lo mejor que quedó de esta experiencia.

Durante mi período de entusiasmo, tuve el gusto de conocer en persona al artífice de tan extraordinaria idea, no recuerdo con certeza nuestros diálogos, pero todo quedó registrado en 2 cubetas con cervezas que se esfumaron como vasos de agua, como las palabras que se desvanecieron al paso de los meses, y que, después de postergar la fecha más de 2 ocasiones, me quedó claro que "lo mejor del rock independiente" no iba a ningún lado; los bellacos nunca subirían a uno de esos 10 escenarios, ni convivirían con las otras 99 bandas; una lágrima cayó en mi bajo eléctrico, mientras el viento susurraba: "mitómano, mitómano, mi-tó-ma-no..."

Confieso abiertamente que me apendejé con muy poco, que como muchos grupos, esperaba la mano santa de algún productor. En este momento puedo concluir que no existen los cuentos de hadas, quizá la habilidad de hacer contactos, pero, al final, cada quien construye sus proyectos hasta donde la voluntad, el tiempo y los recursos lo permiten.

Dedico este relato a mi mejor amigo: Garage Band, el mejor realizador de maquetas que haya conocido.

Especial dedicatoria a la memoria de todos los rastrillos que perecieron al intentar profanar la barba más rockera y esponjosa de México, la de Heinrique de Barbón (Kique Jiménez, líder de Hein), quien sobrevive al día de hoy como uno de mis mejores amigos.

12 de octubre de 2009

Atribuciones fantásticas

Siempre me he mostrado escéptico con aquellos que aseguran poseer talentos que jamás alcanzarán. Como seres humanos, nuestra mezcla genética nos dotó o fastidió con alguna habilidad, para bien o para mal; cada quien debería saber para qué le alcanzan sus capacidades en la vida.

Recuerdo uno a uno, conocidos de la universidad que terminaron la carrera solo por cumplir con la tarea, personas que en la actualidad se dedican a otra cosa o que su nivel los ubicó como simples operadores de máquina, evidenciando la falta de vocación que mostraban desde el aula. Sé que no es fácil abrirse camino, y que existen factores que influyen en la toma de decisiones: necesidad, comodidad, hartazgo, la familia, el amor, un culito, un hijo no deseado, un berrinche, un mal viaje, o simplemente aceptar de manera tardía que "eso no era lo suyo", lo cual ordena relativamente el cosmos y libera esa energía mal habida.

¿Cuántas vidas se hubieran "corregido" si la lucidez hubiera llegado oportunamente? ¿O será que se trataba de un simple acto de honestidad? ¿Cuánto habrían ahorrado sus padres de haber pagado un examen de aptitudes? ¿Por qué los chinos siempre ganan en clavados? ¿Puede alguien repetirse tanto una mentira hasta creérsela?

Lamentablemente, existen individuos que han hecho personajes de sí mismos, escudados en sus interesantes perfiles públicos, donde las fotografías y textos exponen cualquier cantidad de falacias, mismas que funcionan como anzuelo para reclutar mentes débiles, que a su vez, alimentan sus distorsionados egos. Este círculo infeccioso llega a su clímax cuando se proclaman creativos, maestros del debraye, artistas alternativos, e incluso pueden engañar al espejo hasta creerse bien parecidos.

Aún sabiendo que su carisma es superado por los chistes del peor comediante y que su vida es un fraude, esta especie deambula por ahí creando sus propios canales de comunicación, como picaflores, "deformando mentes", plagiando estilos, conductas y fórmulas probadas; construyendo mundos bizarros en los que ellos mismos se subordinan; viviendo a través de otros (porque son incapaces de actuar solos), luchando por construirse un criterio (mismo que ya deberían tener forjado), asociándose con gente valiosa para ser alguien y reunir el valor que los catapulte a la realidad. Ya lo dicen los Tigres del norte en su tema Jefe de jefes: "Sin talento no busques grandeza, porque nunca la vas a tener".

Invito a todos ellos a quitarse la máscara, acéptense tal cual son, no pasa nada, creo que ganarían más adeptos sin tener que fingir todos los días; canalicen todo ese "potencial creativo" en conductas más netas. La vida no termina cuando se entierran las fantasías, sino cuando comienza a respirar el verdadero yo.

Apesta

Dicen que soy un pintor mediocre. Nunca seguí las reglas. No pienso, solo improviso. La inspiración me parece un término absurdo. Siempre me...