blogspino
Espacio personal que funciona como analgésico visceral.
12 de noviembre de 2020
10 de noviembre de 2020
Cromirimbos
Una tarde de verano, Cromi montaba un equino, porque los bisontes eran difíciles de domar debido a sus lomos protuberantes; él ya lo había intentado, por eso lo menciono, al darse cuenta de la poca ergonomía, y después de muchas caídas, optó por los ancestros de los caballos como su medio de transporte. Cabalgaba como saeta, el aire acariciaba su pecho peludo, su cara ancha, nariz estrecha y mandíbula robusta.
Se detuvo súbitamente porque su trasero no aguantó tanto zangoloteo, los pelos de sus nalgas se enredaron y se desprendían dolorosamente, ¡¿Qué hice para merecer esto?! Exclamó en el lenguaje de la época, que más o menos sonaría así: ¡Aghgggsnn ñññssshhgg agrrrgg aahghhg!
Con su lamento atrajo la atención de unos pránganas que no dudaron en abalanzarse para darle baje con la bestia. Mientras se arrancaba las últimas madejas del ano, Cromi suprimió el dolor y se puso en trance para volverse uno mismo con el animal, su danza era violenta pero efectiva, daban patadas en todas direcciones hasta que eliminaron a sus contrincantes.
Desde entonces, Cromi y su inseparable amigo son el azote de los malosos y abusivos, el justiciero del trasero liso, el precursor de la equitación con depilación, un servicio que actualmente sería el favorito de las estrellas de Hollywood.
Los vecinos
Ya no los aguantaba, todos los días era lo mismo. A las 5:35 a.m. comenzaban los azotes, los gritos, actuaban como si fueran los únicos. A través de los muros huecos escuchaba la vibración de sus celulares. Después venían los ataques de tos del viejo que tiraba las colillas de sus cigarros en mi jardín. Salían como a las seis y el estruendo regresaba con el noticiero de las diez. Recolecté colilla por colilla y las mezclé con mis sobras de comida para alimentar al perro que tenían amarrado en la azotea. Soporté 708 días bajo esa rutina, que no era mía pero se volvió una sola. No dormía, sentía que vivían conmigo. Aunque limpiaba todo, el olor no desaparecía. Lo decidí hasta el día 723, cuando abrieron la puerta, todos quedamos en silencio.
30 de octubre de 2020
No sabemos nada. En el sótano. Apretujados. Al unísono. Cimbra todo. Cimbra el alma. Enjambre siniestro. Lejano y cercano. Seguimos sin saber. Escondidos. Se escuchan cerca. Más que ayer. El polvo. Las grietas. Luz de sol. Luz de luna. Seguimos aquí. Sin ver. Únicamente el sonido. El estruendo ¿Será verdad? Se aproximan. Estamos todos. Retumba. Las ratas corren. Madera quebradiza. Paredes rotas. Grietas que hablan. Cuatro familias. Pocos amigos. Los que sí. Los que no. Los que murieron. Los que se pudren. Un último abrazo. Un último beso. Sin energía. El mensaje trunco. La radio rota. Harapos rancios. Maletas vacías. Comida escasa. El agua escurre. Llueve ¿Será el final? Arriba lo saben. El miedo también. No sabemos cuántos. Qué importa. Poco importa ¿Vivir o morir? Ya están aquí. Caen. Cerremos los ojos.
28 de octubre de 2020
Los Cromirrítmicos
En un día cualquiera del Paleolítico Superior, El Cromi usaba como espejo un charco para quitarse las lagañas, todavía no se usaban los cepillos de dientes, así que miles de bacterias vivían felices en su sarro. 24 horas antes se había chingado un mamut a puño limpio, con sus manos toscas, imperfectas, como los muros de la caverna donde solía dibujar sus hazañas con los Prismacolor de la época.
En su humilde morada había un eco bastante peculiar, como si mezclaras eco con "delay" en un amplificador Peavey de 30 watts. Cromi se divertía gimiendo, gritando y haciendo ruidos; en su inocente percepción, creía que alguien le contestaba en lo más profundo de la cueva, por lo que comenzó a obsesionarse con esa actividad sin saber que estaba fundando el primer proyecto solista de la historia.
El mamut comenzó a pudrirse porque El Cromi no comía mientras improvisaba, solo se refrescaba absorbiendo la humedad de las paredes. En su pico creativo, lanzó piedras en la oscuridad, tomó los huesos de su último trofeo y los apiló, en lo que probablemente fuera la primer marimba creada por el hombre, del Cromagnon, porque de Neandertal no tenía nada.
Al no existir manera de registrar el sonido, todo lo guardaba en su mente, obtusa, con el cerebro operando a su máxima capacidad ¿Por qué no llamarlo Cromo sapiens?
Un mes después había memorizado cada secuencia, golpe a golpe. Sus ensambles mostraban una mejora en la técnica, aunque la habilidad de sus pulgares lo frustraban bastante. Cromi floreció como el Juan Gabriel de la época, "cantándole" a los insectos, a las bestias y a las bayas venenosas, hasta que repentinamente parte de sus neuronas colapsaron y dejaron de producir dopamina. De la fluidez y la soltura original, comenzó a tullirse, a tener temblores en las manos; su lengua parecía gobernada por un reggaetonero marihuano. Cromi no encontraba respuesta, simplemente asumió una evolución en su sonido, de blancas y negras a Cromiseisavos frenéticos.
El deterioro fue tal, que sus "instrumentos" le eran insuficientes, ya no creaba con la misma emoción, porque esta le había sido arrebatada por movimientos involuntarios; ese tercer integrante, lo jodió todo. En un pequeño lapso de control decidió ponerle fin a su carrera artística, azotándose con tal fuerza, que lo último que resonó en el recinto, fue el crujir de su cráneo.
15 de noviembre de 2019
Réplicas
Extraño cuando las cosas sucedían porque sí, espontáneas y efímeras
Desde la llegada de los “teléfonos inteligentes” el alarde ha sido la bandera de los que disfrutan "compartiendo" sus interesantes vidas a expensas de un probable vacío e infelicidad. Lo de hoy es la perfección, el éxito, los ascensos laborales, los viajes, lo restaurantes, los tragos, a quién sigo y con quién me junto. Detrás de cada foto grupal que se etiqueta en la red, hay dos o tres personas que no se soportan pero posan porque no tenían opción.
Digitalmente, me declaro muerto.
Por cuestiones laborales, conservo Facebook. Pese a que me esmero por generar contenido, a la masa le encanta la basura, así como escupirles la cara con su consentimiento.
Me cuesta lidiar con eventos tan banales como la graduación de un niño del kinder, la revelación del sexo de un bebé, el fin de semana en Cuernavaca, la entrega de anillos de compromiso en los escenarios más cursis y en las condiciones más ridículas, gente jurando amor cuando se sabe que el novio rentó unas putas en su último viaje, las idas a conciertos a grabar el setlist, los aniversarios de amistad, la selfie con mil filtros en el coche, porque obviamente todo debe tener una connotación relativa al poder adquisitivo, no es lo mismo postear desde un Chevy que de un Mercedes, no es lo mismo postear desde Antara que de un vagón del metro.
Las réplicas de todos estos comportamientos atizan la competencia de los grupos de amigos, donde los débiles de mente intentan mejorar la experiencia del baboso que lo hizo primero, porque este lo vio de otro zoquete, y así sucesivamente, creando una cadena de eventos carentes de originalidad. Ahí van, celebrando cada paso de su vida, saturando los servidores, consumiendo tanta energía que podría generarle luz a una comunidad necesitada.
A todo esto, sumemos los recordatorios que se activan cada año para señalar qué estabas haciendo y con quién, me parece un mecanismo cruel de degradación, porque si no has hecho nada con tu vida, la acción solo refrenda que sigues en el agujero.
A todo esto, sumemos los recordatorios que se activan cada año para señalar qué estabas haciendo y con quién, me parece un mecanismo cruel de degradación, porque si no has hecho nada con tu vida, la acción solo refrenda que sigues en el agujero.
Con toda esta tormenta, lo único que se me ocurre es edificar el monumento al fanfarrón, a la carencia de significados y al botón de silenciar.
26 de junio de 2019
El Hombre del Cromagnon
El presentador del bar toma lo
que queda de un micrófono, lo golpea un par de veces y con tono
de presentador de putero, anuncia: “con más pinta de borrachos que de drogadictos
¡Le damos la más cordial bienvenida al Hombre del Cromagnon!
Se abre la cortina roja con mucho hielo seco de por medio. El predecesor del homo sapiens da un paso sobre la duela y se asoma, desde la profundidad de las cavernas, rupestre en su forma de tocar, poco fino con las cuerdas del bajo eléctrico, lo conecta, en ese amplificador “Crate” lleno de moho. Después hace su aparición el disruptor de la estética occidental, afilado e insolente, no sabe si esta noche tocará la guitarra o la batería, tambaleante, se sienta en un tronco que sirve de banco y pone su pie en el bombo.
El público anonadado los observa, la multitud se vuelve una, impávida ante su imperfección, frente a sus pliegues y deformaciones.
“Cromi” (Hombre del Cromagnon de cariño) se acerca al micrófono y dice (en lenguaje poco articulado): "Bienvenidos, somos los Cromi Stones"... toca un Fa, luego un Do, cierra con un La. Las notas más crudas creadas por alguien que apenas domina el uso del pulgar.
Su compañero, al que apodan “el
FEO” intenta cachar en el "uno" porque según se comió “un ajo” antes
de subirse, otros dicen que lo vieron echarse un toque, mientras que muchos
aseguran que eso de las drogas es ficción, que simplemente lo inventa para
conservar su fachita.
Su novia, la que se rapa por
diversión, va llegando después de recuperarse de la cirugía láser en la que le
corrigieron 10 dioptrías. Ella creía que tenía un portento, era casi
ciega, pero ya no lo es. FEO le lanza miradas y ella no lo reconoce entre
de los platillos rotos y el banco de tronco que Cromi talló con sus manos, esas
que se niegan a la evolución, que se aferran a La Era de Piedra, con las uñas
llenas de tejido muerto.
Terminan su primer acto en un
ambiente ensordecedor, los cables se entrelazan en los pies descalzos de Cromi,
quien con su túnica de mamut, da las gracias mientras golpea su pecho
recordando a sus ancestros. FEO cae rendido, él solo ve luces y a su novia
diciéndole: "Se acabó, no sabía que eras tan FEO"...
FEO rompe en llanto, se levanta y ve su reflejo en el plástico del bombo, queda perplejo, apenas se da cuenta que lo que escucha es verdad. Cromi se acerca, lo abraza y lo saca del escenario como si hubiera recogido un trapo.
-->
El telón se cierra y apagan la
luz.
26 de mayo de 2018
Car Crash Sisters - Vendaval de reminiscencias

Para los que vimos morir el último movimiento musical trascendente, esta agrupación representa la oportunidad de revivir aquella década donde las camisas de franela se ataban a la cintura. Este viaje en el tiempo puede resultar positivo o negativo, según el enfoque con el que se interprete, habrá quien diga que no proponen y habrá quienes comprendan que son una mezcla de influencias bien lograda. La realidad es que muchos quedamos “huérfanos de sonido” y buscamos desde entonces quién llenara el vacío en nuestros oídos.
Es irónico que la mayoría del público mexicano siempre busque la respuesta en grupos extranjeros, cobijándolos por el simple hecho de venir del pueblo más lejano de Inglaterra. Los festivales están plagados de propuestas impuestas por quienes dominan el medio, acotando las posibilidades del talento nacional. Hablo de talento nacional quitando todos los motes mercadotécnicos, los compadrazgos y los caminos fáciles, hablo de propuestas honestas y sin pretensión, hablo de grupos que no han olvidado la esencia del rock.
Car Crash Sisters es el tipo de grupo que se mantiene fiel a sus ideales, que no se traiciona y que busca reinventarse. Basta con verlos en vivo o escuchar sus discos para recibir toda esa energía contenida, el cúmulo de décadas, de ensayos y de amor incondicional por la música. Lo que se hace con el corazón es difícil de borrar, y aunque no son profetas en su tierra, han logrado traspasar fronteras.
Si no estuviera consciente de su origen, juraría que son extranjeros, los mismos que nos colonizan para marcar tendencias. Pero son de casa, de Aguascalientes, México. Kique, Alma, Noel y John han sabido amalgamar un vendaval de reminiscencias en sus 2 producciones: The Crystal Garden y Sundance Sea. La magia de sus temas radica en el diseño sonoro de las guitarras, meticulosamente moduladas para que convivan y no choquen, aunado a una voz poco convencional y al amarre del bajo con la batería. Cada uno de sus tracks tiene cadencia y caos, una delicada mezcla de ensoñación fundida con atmósferas densas. Los riffs taladrantes se conjugan perfectamente con las bases, logrando canciones envolventes de excelente factura. Car Crash Sisters tiene lo justo de los noventa en pleno siglo XXI.
Es complicado hablar de justicia en un mundo como este, sin embargo, este proyecto podría reprogramar la imagen que se tiene de las “banditas” mexicanas, colocando el nombre de nuestro país en escenarios nunca antes alcanzados por un grupo independiente.
No será cuestión de azar, sino de llegar a las personas correctas. No será casualidad, sino el resultado del trabajo bien hecho. No será una sorpresa cuando el eco resuene y todos empiecen a hablar de ellos.
22 de mayo de 2018
¿Cómo le afectan al futuro los Dromedarios Mágicos?
Para justificar la respuesta a esta intrigante pregunta, hay que considerar que el rock está moribundo desde hace décadas. Son pocos los estandartes que quedan vivos, vivos y fieles a su causa, a su sonido, a las ganas de conectar una guitarra y distorsionarla. Quizá este planteamiento lleve repitiéndose desde que se disolvió Led Zeppelin, y los rockeros a ultranza aseguran que no ha habido mejor música que la de su juventud. Yo podría decir lo mismo del Grunge, otros podrán defender el Glam, el Punk, el New Wave e incluso el Rock Pop. El punto es que siempre habían existido fórmulas y clanes para marcar a las generaciones.
Es triste que ya todo depende del número de seguidores, gente que en el papel no existe y que al momento de llenar un foro se mira tan vacío como un golpe de realidad. Grupos con 3 millones de reproducciones en el que uno de sus integrantes no puede pagarse un tratamiento médico. Proyectos construidos desde el vacío y la fama pasajera.
¿Qué ha pasado en la última década? Pareciera que el control ya está en manos de cualquiera, o de aquel que por azares del destino compró una interfaz, la conectó a su computadora y subió a internet lo mucho o poco que tenía que decir. Es abrumador el número de proyectos musicales a los que se tiene acceso, quizá son 80 o 100 millones de canciones circulando en la red, mismas que jamás tendría tiempo de escuchar.
Llegando a este punto ¿Por qué llegaron a mí los Dromedarios Mágicos? Debo aceptar que al escuchar el nombre, me imaginé algo hippie, psicodélico, con un buen teclado hammond. Pero no fue así, en su lugar encontré un joven pasado de peso, portando un suéter tejido y tocando la guitarra con mucho sentimiento. ¿Quién se encargó de encumbrarlo? ¿Son las letras? ¿Es la música?
Actualmente, la manera en que se consume la música ha generado una pérdida de criterio al momento de asimilar una nueva propuesta. Si el artista invirtió en su producción un peso o cientos de miles, al público no le importa, así como hacen suyo el video de un perro persiguiéndose la cola, también pueden catapultar a un hijo de vecino.
¿Qué pasó? El rock se devaluó y se diluyó entre los millones de likes irrelevantes con los que convivimos a diario. El rock se trataba de ser contestatario, de respetar un estilo, de crear un movimiento, no de entregarse al primero que se cuelga una guitarra y se graba con su celular.
¿Qué vale la pena entonces? ¿Aferrarse a una industria moribunda que tuvo que desenterrar el vinilo para salvarse? ¿Formar parte de los bufones de un timeline? ¿Competir con el meme de moda? ¿Resistirse o dejarse llevar por la corriente?
Lo malo no es que existan Los Dromedarios Mágicos, lo desolador es que con los años se vuelvan referentes y que las siguientes generaciones lo tomen como parámetro para darle continuidad a lo que quede de la "escena alternativa o emergente". Justo así, como un agujero negro que absorbe todo sin distinción, lo bueno y lo malo, hasta que los ukuleles y los devoradores de Nutella dominen el universo.
24 de octubre de 2012
El vacío
Y despertó sin recordar nada, tenía los nudillos llenos de sangre, la buscó por toda la habitación, se había ido, entonces entró al baño a vomitar, y al enfrentarse a su reflejo juró que jamás volvería a buscarla. Alguien tocó la puerta con fuerza - ¡En 20 minutos se desocupa el cuarto! – Tomó sus cosas y regresó a casa.
Habían pasado 6 años desde aquel día, Silvia y Aurelio, una pareja joven había decidido festejar su aniversario en el Cervantino, llegaron sin planearlo, aprovecharon el bono que Aurelio recibió en su trabajo, Silvia a duras penas estudiaba y estaba cerca de graduarse como publicista. Después de buscar hospedaje todo el día encontraron una modesta posada en Juan Valle y Positos. Ahí un viejo malhumorado los atendió. - Güey, si no hay lugar nos vamos- murmuró Silvia.
- Por favor, no empieces, yo también estoy cansado - replicó Aurelio con molestia.
- Disculpe señor, buenas tardes, noches perdón -.
- ¡Ya está cerrado! - respondió el viejo picoteando su reloj.
- Mmmmm no quise molestarlo, ¿Tiene cuartos? -. Pues me queda ese del pasillo.
- Perfecto, no importa, solo estaremos unas horas.
- Mil gracias señor se va a ir al cielo – exclamó Silvia tirándole un beso.
- Que cielo ni que la chingada, paguen y tomen la llave-. El viejo estaba harto de recibir jóvenes, siempre le orinaban sus jardineras al regresar de la fiesta – siempre es lo mismo, siempre lo mismo – se alejó refunfuñando.
Silvia y Aurelio no tenían algo en mente, así que caminaron hasta llegar a un expendio al que le llamaban “El subterráneo”, su particularidad era encontrarse a desnivel, ahí los clientes se entretenían imaginando de quién eran los pies de los transeúntes.
– ¿Cómo ves Auri? ¿Ya aquí? preguntó Silvia con voz chiqueada.
- Los precios están bien, tengo un chingo de hambre – respondió Aurelio resignado. Tuvieron suerte de encontrar lugar, el local comenzó a llenarse, y al poco tiempo no cabía un alma. El ambiente era inigualable, el techo del lugar goteaba por el sudor y difícilmente se podía entablar una línea de conversación. En menos de una hora se pusieron demasiado ebrios.
- No mames, te lo debo todo, gracias güey, no mames, no mames, me estoy meando, pinche chela baja en chinga. - Pues córrele, ya quiero regresar a ponerle, a ver si le provocamos un infarto al viejito ese - respondió Aurelio dándole una nalgada. Silvia corrió a formarse al baño y una desconocida aprovechó para pedirle un cigarro a Aurelio.
- ¿De dónde eres? – preguntó ella en tono golpeado.
- Del D.F. ¿Y tú? -
- ¿De dónde parece que soy? - pues por los ojos, de los Altos de Jalisco.
- ¿Ah sí? ¿Te gustan mis ojos? - Entonces ella se tiró la cerveza que le quedaba en su blusa y lo invitó a beberla. - Anda, es tu día de suerte –
- Aguanta, vengo con mi novia – respondió Aurelio dando un paso atrás.
- No mames, te lo debo todo, gracias güey, no mames, no mames, me estoy meando, pinche chela baja en chinga. - Pues córrele, ya quiero regresar a ponerle, a ver si le provocamos un infarto al viejito ese - respondió Aurelio dándole una nalgada. Silvia corrió a formarse al baño y una desconocida aprovechó para pedirle un cigarro a Aurelio.
- ¿De dónde eres? – preguntó ella en tono golpeado.
- Del D.F. ¿Y tú? -
- ¿De dónde parece que soy? - pues por los ojos, de los Altos de Jalisco.
- ¿Ah sí? ¿Te gustan mis ojos? - Entonces ella se tiró la cerveza que le quedaba en su blusa y lo invitó a beberla. - Anda, es tu día de suerte –
- Aguanta, vengo con mi novia – respondió Aurelio dando un paso atrás.
Silvia salió del baño y se percató, para cuando llegó a la mesa la chica se había ido.
- ¿Y esa perra qué? – preguntó Silvia enfurecida.
– No chingues, solo le me pidió un cigarro – respondió Aurelio intentando disipar la situación.
- Tú ni fumas, ¿Te gustó verdad? me caga que siempre hagas lo mismo.
Silvia disfrutaba del conflicto, parecía dotada con capacidad histriónica, le encantaba deformar las situaciones hasta lograr que le pidieran perdón. No era la primera vez que salía corriendo de un lugar por una escena de celos.
- ¿Y esa perra qué? – preguntó Silvia enfurecida.
– No chingues, solo le me pidió un cigarro – respondió Aurelio intentando disipar la situación.
- Tú ni fumas, ¿Te gustó verdad? me caga que siempre hagas lo mismo.
Silvia disfrutaba del conflicto, parecía dotada con capacidad histriónica, le encantaba deformar las situaciones hasta lograr que le pidieran perdón. No era la primera vez que salía corriendo de un lugar por una escena de celos.
Aurelio se entretuvo pagando la cuenta e intentó buscarla, a unos metros se topó con una multitud que obstruyó su camino, todos coreaban a Bob Marley y se tomaban de las manos, el vocalista balbuceaba, Aurelio levantó la vista y ubicó a Silvia, estaba en primera fila contoneándose hasta que un tipo la besó. Aurelio se enfiló entre empujones hasta toparla de frente.
- ¿Qué crees que haces? – Aurelio la tomó violentamente del brazo.
- Es el desmadre güey, aliviánate, siente la música -
- Es el desmadre güey, aliviánate, siente la música -
- No digas pendejadas – Aurelio la sacudió.
- Fue de piquito, qué pinche mamón eres – Silvia se soltó y siguió bailando cínicamente.
El tipo se alejó del forcejeo y les regaló unos ácidos a manera de compensación, Silvia puso un par en su lengua y con un beso se perdieron en el efecto.
Una mañana, Aurelio se encontró con Silvia en el estacionamiento de una plaza mientras prendía varios cigarros a la vez, las manos le temblaban y no podía sostener la mirada. Fue ahí donde se confirmaron los rumores de que su novio era "dealer" y que su padre había perdido el empleo.
Él la miraba sin querer hacerlo, intentó perder tiempo mirando su celular, pero fue inútil, Silvia seguía junto a su vehículo. Cuando por fin cruzaron palabra, se saludaron tibiamente y nunca se volvieron a ver.
El tipo se alejó del forcejeo y les regaló unos ácidos a manera de compensación, Silvia puso un par en su lengua y con un beso se perdieron en el efecto.
Una mañana, Aurelio se encontró con Silvia en el estacionamiento de una plaza mientras prendía varios cigarros a la vez, las manos le temblaban y no podía sostener la mirada. Fue ahí donde se confirmaron los rumores de que su novio era "dealer" y que su padre había perdido el empleo.
Él la miraba sin querer hacerlo, intentó perder tiempo mirando su celular, pero fue inútil, Silvia seguía junto a su vehículo. Cuando por fin cruzaron palabra, se saludaron tibiamente y nunca se volvieron a ver.
26 de junio de 2012
El México chiquito
Hace casi 3 años participé con algunos vecinos en el proceso de elección para el consejo de participación ciudadana de la 4ª sección de lomas verdes. Nuestras propuestas de campaña eran concretas y hasta cierto punto sencillas porque conocemos perfectamente la zona; Mayor seguridad y mejoramiento de espacios públicos.
Al inscribir la planilla 1, nunca imaginamos que pondríamos en predicamento a los actuales miembros del COPACI. Socorro Ibarra, mejor conocida como la señora “Soco”, lleva más de 10 años “dirigiendo” el destino del fraccionamiento.
Nos metimos en terrenos que ya tenían dueño y los ataques no se hicieron esperar, padeciendo los estragos de alguien que se aferra al poder, lo más irónico es que nos estábamos jugando puestos honorarios, de ahí la pregunta, ¿por qué defender a capa y espada algo que no tiene beneficios económicos?
Fue la semana más intensa que haya tenido, dejé mis actividades, mi trabajo, me apasioné y creí que podríamos generar un cambio, pecamos de inocencia e inexperiencia. Descubrimos que la política tiene en la ambición su único límite.
En pocos días recibimos los embates de la guerra sucia, nos llamaron drogadictos y aseguraban que íbamos a quitar la seguridad del fraccionamiento, que realizaríamos conciertos de rock todos los fines de semana en el jardín comunal, que construiríamos canchas de tenis y que éstas serían patrocinadas por la Bacardí.
Todos los argumentos parecían haber salido de un manual de difamación e insultaban la inteligencia. Los Consejos de Participación Ciudadana son enlaces entre las colonias y el municipio, con algo de sentido común aquel que recibía el rumor podría descifrar que se trataban de mentiras, ya que cualquier propuesta debe ser avalada por una autoridad, pero la ignorancia pudo más que las propuestas.
Cabe señalar que hicimos campaña “tocapuertas” (de casa en casa) y tuvimos oportunidad de recopilar las calumnias de viva voz, incluso con la oportunidad de neutralizarlas. En la mayoría de los casos los vecinos escuchaban atentamente, y en muchos otros, recibíamos el repudio y desaprobación hacia la señora “Soco”. Durante los recorridos nos enteramos que la policía municipal promovió el voto a favor de la planilla 2, y también vimos con tristeza que toda nuestra propaganda era removida de la noche a la mañana.
El día de la elección, el Club de Leones “no prestó” sus instalaciones para colocar la casilla y se nos “sugirió” instalarla en una casa con distintivos a favor de “la planilla oficial”, nos negamos rotundamente y la casilla se improvisó en la calle. Con lujo de cinismo, los simpatizantes de la planilla 2 promovían el voto a unos metros de las urnas, y los mismos representantes de la mesa señalaban el “2” al momento de entregar las boletas.
Vivimos una jornada inusitada, las filas superaron la asistencia a comicios oficiales, pero las viejas mañas nos superaron y sucumbimos por más de 100 votos.
Como ciudadanos libres encabezamos un movimiento digno y honesto, sin caer en provocaciones, jamás nos enganchamos en los ataques y propinamos una lección a quien se sentía seguro en su puesto. Aun cuando nos vimos derrotados, tuvimos la virtud de conocer y saber que existe gente inconforme, gente que todavía cree y está dispuesta a participar por el cambio.
Si esto ocurrió en una comunidad de mil casas, imaginemos lo que vive México hoy, reflexionemos que los males van creciendo de adentro hacia fuera y que el cambio radica en nosotros mismos, en la voluntad y en las ganas de participar.
México puede ser el lugar que todos queremos si nos hacemos conscientes del poder de nuestro voto.
Miembro de Planilla 1, participante activo en Noviembre de 2009.
Al inscribir la planilla 1, nunca imaginamos que pondríamos en predicamento a los actuales miembros del COPACI. Socorro Ibarra, mejor conocida como la señora “Soco”, lleva más de 10 años “dirigiendo” el destino del fraccionamiento.
Nos metimos en terrenos que ya tenían dueño y los ataques no se hicieron esperar, padeciendo los estragos de alguien que se aferra al poder, lo más irónico es que nos estábamos jugando puestos honorarios, de ahí la pregunta, ¿por qué defender a capa y espada algo que no tiene beneficios económicos?
Fue la semana más intensa que haya tenido, dejé mis actividades, mi trabajo, me apasioné y creí que podríamos generar un cambio, pecamos de inocencia e inexperiencia. Descubrimos que la política tiene en la ambición su único límite.
En pocos días recibimos los embates de la guerra sucia, nos llamaron drogadictos y aseguraban que íbamos a quitar la seguridad del fraccionamiento, que realizaríamos conciertos de rock todos los fines de semana en el jardín comunal, que construiríamos canchas de tenis y que éstas serían patrocinadas por la Bacardí.
Todos los argumentos parecían haber salido de un manual de difamación e insultaban la inteligencia. Los Consejos de Participación Ciudadana son enlaces entre las colonias y el municipio, con algo de sentido común aquel que recibía el rumor podría descifrar que se trataban de mentiras, ya que cualquier propuesta debe ser avalada por una autoridad, pero la ignorancia pudo más que las propuestas.
Cabe señalar que hicimos campaña “tocapuertas” (de casa en casa) y tuvimos oportunidad de recopilar las calumnias de viva voz, incluso con la oportunidad de neutralizarlas. En la mayoría de los casos los vecinos escuchaban atentamente, y en muchos otros, recibíamos el repudio y desaprobación hacia la señora “Soco”. Durante los recorridos nos enteramos que la policía municipal promovió el voto a favor de la planilla 2, y también vimos con tristeza que toda nuestra propaganda era removida de la noche a la mañana.
El día de la elección, el Club de Leones “no prestó” sus instalaciones para colocar la casilla y se nos “sugirió” instalarla en una casa con distintivos a favor de “la planilla oficial”, nos negamos rotundamente y la casilla se improvisó en la calle. Con lujo de cinismo, los simpatizantes de la planilla 2 promovían el voto a unos metros de las urnas, y los mismos representantes de la mesa señalaban el “2” al momento de entregar las boletas.
Vivimos una jornada inusitada, las filas superaron la asistencia a comicios oficiales, pero las viejas mañas nos superaron y sucumbimos por más de 100 votos.
Como ciudadanos libres encabezamos un movimiento digno y honesto, sin caer en provocaciones, jamás nos enganchamos en los ataques y propinamos una lección a quien se sentía seguro en su puesto. Aun cuando nos vimos derrotados, tuvimos la virtud de conocer y saber que existe gente inconforme, gente que todavía cree y está dispuesta a participar por el cambio.
Si esto ocurrió en una comunidad de mil casas, imaginemos lo que vive México hoy, reflexionemos que los males van creciendo de adentro hacia fuera y que el cambio radica en nosotros mismos, en la voluntad y en las ganas de participar.
México puede ser el lugar que todos queremos si nos hacemos conscientes del poder de nuestro voto.
Miembro de Planilla 1, participante activo en Noviembre de 2009.
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